En el éxito académico influyen multitud de factores, entre ellos, el deseo de aprender y el dominio de una serie de estrategias de aprendizaje.
Estudiar es un oficio y un arte. Es un oficio, en tanto que es la actividad principal de niños y jóvenes. Es un arte, en tanto que implica ciertas destrezas y habilidades para hacer más fácil, interesante y práctica la actividad del estudio.
Las horas dedicadas a estar frente a los libros no suelen ser directamente proporcionales al rendimiento final obtenido. Existen un gran número de defectos que impiden lograr un rendimiento escolar satisfactorio. Entre otros destacan el estudio pasivo, la lectura poco comprensiva, la falta de motivación y concentración, lagunas de conocimientos básicos, falta de método y planificación del trabajo, deficiente aplicación de técnicas de trabajo intelectual, falta de hábito y poca capacidad de esfuerzo.
El alto índice de fracaso escolar nos indica que algo está fallando. Es difícil generalizar y encontrar una única causa, pero lo cierto es que la falta de un buen método de estudio impide a muchos estudiantes aprovechar sus capacidades cognitivas al máximo.
Aprender a estudiar no se logra en poco tiempo. Supone el conocimiento de técnicas que deberán aplicarse a las diferentes materias del currículum escolar con el fin de comprender, asimilar, fijar y recordar efectivamente los contenidos objeto de estudio.
En la medida que las destrezas de aprendizaje mejoran, el estudiante se ve recompensado con unos resultados acordes al esfuerzo realizado, y el mismo acto de estudiar puede convertirse en una actividad altamente gratificante.