Después de unos meses de descanso y ocio, llega septiembre y con él, la vuelta a las aulas. La falta de dedicación al estudio durante los meses de julio y agosto hace que retomar los hábitos, adquiridos durante el curso pasado, suponga un mayor esfuerzo.
Por ello, debemos comenzar a trabajar desde ahora de forma progresiva. Ya desde los primeros días de clase hay que dedicar tiempo a las tareas escolares. Los más pequeños deberán "refrescar" la lectura, la escritura y el cálculo. Los más mayores, y aunque no tengan deberes, pueden dedicar tiempo a releer lo explicado en clase, subrayar, esquematizar, repetir los ejercicios más prácticos y leer las nuevas lecciones.
Durante estos primeros días, las sesiones de estudio en casa serán más cortas, puesto que el objetivo será el incremento paulatino de tiempo, hasta llegar a recuperar el ritmo de trabajo personal que requiere el nuevo curso.
El tiempo de dedicación está en función de la edad y del curso escolar. Sin embargo, la distribución de las asignaturas en una sesión de estudio, varía según la dificultad o esfuerzo intelectual que éstas requieran. Debemos comenzar por aquella que suponga una dificultad intermedia y descansar entre 5 o 10 minutos, eso sí, sin poner la televisión o conectar el ordenador en el tiempo de descanso. Después, una vez que la atención y el rendimiento se encuentran en su punto más alto, abordaremos la materia de máxima dificultad o menor agrado. Se realizará un breve descanso, antes de terminar con la asignatura o tarea más fácil, y que implica un coste menor de esfuerzo.
Planificando y organizando racionalmente el tiempo y comenzando desde el principio, llegar de nuevo a junio será más fácil y eficaz.