Llega la Navidad y con ella, una oferta publicitaria de regalos tan amplia, que hace difícil el hecho de elegir. Valorar las posibilidades del juguete, evitará que "la moda" convierta los deseos en necesidades, impulsando a comprar de forma irracional.
Para los más pequeños hay que tener como referente el criterio de la calidad. Juguetes con materiales seguros, que no supongan peligro alguno; que no sean excesivamente sofisticados, ya que la complejidad limita las posibilidades del niño en su interacción con el juguete. La mayoría de las veces, con los "peques", lo más sencillo aporta variadas y creativas oportunidades para jugar. En resumen, buenos, sencillos y que estimulen el desarrollo de sus capacidades cognitivas y físicas.
Para los más "mayorcitos", los criterios de elección se amplían. Respetando los gustos, es preferible optar por juguetes o juegos que no fomenten actitudes violentas o situaciones de aislamiento. Juguetes que ofrezcan diversión, aprendizaje, destrezas, bien en solitario, con amigos o con el resto de la familia.
No hay que olvidar que a través del juego el niño se inicia en su proceso de aprendizaje y socialización. Aprenderá muchas cosas con sus juguetes y juegos: diferentes roles de adulto; control de sus deseos e impulsos; tolerancia de la frustración cuando pierda; adaptación a una serie de normas que debe respetar si quiere ser respetado; cultura general; estimulación de su aprendizaje...
A través del juego el niño se divierte, pero principalmente aprende, no sólo conocimientos y destrezas, sino valores, normas y actitudes.